Ene 06 2008
Acerca de lo imposible
En la fiesta de navidad de la embajada oí una frase que me encantó: “En India lo posible no es posible, y lo imposible siempre es posible”.
Lo aparentemente fácil siempre se convierte en una aventura. Ir al trabajo, hacer la compra, comer, dar un paseo o visitar un monumento puede parecer sencillo en cualquier parte del mundo, pero aquí siempre surgen factores que convierten lo más obvio en un rompecabezas. Sólo aquí trazan carreteras dejando los árboles rodeados de asfalto y en mitad de la calzada. Solo aquí existen más de 300 millones de pobres que aparentan ser felices. Sólo aquí hay mil millones de personas repartidas por el territorio de forma uniforme para que nunca, nunca te sientas solo. Hagas lo que hagas, vayas donde vayas, siempre habrá hombres de cuclillas observándote y haciéndote sentir que desde pequeño te han hecho tomarte la vida demasiado en serio.
Lo que más me sorprende de India es que, si bien lo fácil resulta imposible, lo aparentemente imposible siempre es realizable. Quieras lo que quieras y pidas lo que pidas, siempre habrá alguien dispuesto a solucionarte el problema. Precisamente ese es el truco: convertir lo imposible en un problema. Si siete personas quieren ir en un taxi del punto A al B, basta con plantearle al taxista el “problema” y pedirle una solución. Nunca te dirá que no. Es más, adopta la idea de meter a todos en el mismo coche como si fuese propia, como si gracias a su brillante actuación estuviese solucionando los problemas de la humanidad a través de un pequeño gesto.
Dicen que este comportamiento de los indios es parte de su cultura, herencia de las creencias del karma y la transmigración. Son gente pacífica, calmada (a veces demasiado si en tu vida rige un ritmo propio de occidente) y muy, muy resolutiva. A veces pueden resultar demasiado insistentes o excesivamente inocentes, pero India no sería lo mismo sin esa actitud de su gente.
El último mes he viajado bastante con el resto de becarios. El encuentro empresarial que organizamos en Bombay fue bastante bien, y la ciudad me enamoró. Todo el mundo se queja bastante del tráfico y la contaminación, pero creo que Bombay tiene muchas cosas buenas que a Delhi le faltan. Si construyen el metro que tienen proyectado y se esfuerzan en establecer un sistema de gestión de residuos para no seguir llenando la ciudad de basura, Bombay podría ser mil veces mejor, aunque a mí ya me encantó tal y como es ahora. El caos y el bullicio le dan un toque único, que acompañados del buen clima y un buen anfitrión que nos llevó de un sitio a otro durante el fin de semana, se convirtieron en los ingredientes de un viaje perfecto.
En navidad fuimos a Calcuta y Benarés. La primera, una verdadera ciudad, a diferencia de Delhi, me sorprendió positivamente. La segunda, que se encuentra a mitad de camino entre Calcuta y la capital, me impactó más que ninguna otra ciudad de la India. La gente se baña en el Ganges en ghats (las gradas de piedra que construyen a la orilla del río) a escasos cien metros de donde queman los cuerpos en un ritual que se supone que libera al alma de la eterna reencarnación. Las mismas aguas que ulceran la piel de los turistas más incautos no afectan en absoluto a los locales, que no solo se sumergen en el río, sino que incluso beben de él, a pesar de las enfermedades que se sabe que viajan suspendidas en partículas que flotan en un caldo amarillento, aunque sagrado.
El fin de año lo pasé con mis amigos en el desierto, cerca de Jaisalmer, a unos 25 kilómetros de la frontera con Pakistán. Dormimos en unas dunas a las que llegamos en camello. El frío fue horrible, pero aún así mereció la pena. El año nuevo lo pasamos en Jodhpur, que nos pillaba de camino a Delhi desde Jaisalmer. Desde el fuerte, que me encantó, hay unas vistas impresionantes de la ciudad, cuyas casas están pintadas de un azul intenso que le da un encanto especial a la que se ha convertido en mi segunda ciudad preferida del Rajasthan. La primera sigue siendo Udaipur, el primer sitio al que viajé desde Delhi al llegar a India en octubre.
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Mis viajes por India:
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impresionantes las fotos de calcuta
un beso enorme, corazón
joder, acabo de flipar viendo las fotos de la actualizacion anterior peor sobre todo viendo ese mapa de la indiallenito de puntos azules. lo vas a ver TODO
queiro hablar con vos, quiero oir tu voz, que ya hace un mes qeu no la escucho.que fuerte, no?
no PUEDO ver las fotos. como me ponga a verlas, apago mi ordenador, salgo de esta apestosa oficina y me voy para allá sin pensar en nada más.
me ha encantado tus reflexiones sobre la india. veo que te está cambiando, aunque tu no quieras. y creo que es para mejor.
a ver donde estamos dentro de un año!!